La densidad de palabras clave es un aspecto del SEO que puede ser fácil de pasar por alto. Y sin embargo, es uno que puede posicionar tu sitio en los primeros puestos de los resultados de búsqueda, o enterrarlo.

Aún más, de ignorarlo, puede resultar en una penalización manual, mediante la cual tu sitio sería completamente retirado de los resultados de búsqueda.

¿Qué es la densidad de palabras clave?

Como podrás deducir, tiene que ver con la cantidad de veces que una palabra clave objetivo es utilizada en una página web respecto del total de palabras. Los motores de búsqueda usan la frecuencia de la presencia de una palabra clave en un texto para establecer qué tan relevante es una página para un término de búsqueda.

Para calcular este porcentaje, simplemente divide el número de veces que aparece la palabra clave por el número total de palabras en la página. El número resultante es la densidad de palabras clave.

¿Hay una densidad de palabras clave ideal?

Los motores de búsqueda son celosos al momento de divulgar la densidad de palabras clave ideal. Es por esto que debes trabajarlo con cautela.

Mientras que algunos expertos coinciden en que el concepto de densidad de palabras clave no es realmente válido en SEO, otros establecen que se encuentra entre 1% y 2% del total de palabras (una o dos veces cada 100 palabras). Algunos incluso establecen ese número hasta en 5%.

En todo caso, puedes calcular este número manualmente (si tienes la paciencia para hacerlo). También puedes calcularlo con herramientas como Yoast SEO Plugin, directamente en WordPress.

No importa por qué posición te inclines, usar tu palabra clave con mucha frecuencia puede terminar penalizándote por sobrecarga de palabras clave (keyword stuffing), por lo cual es importante mantener un control.

¿Sobrecarga de palabras clave?

Keyword stuffing es cuando un texto tiene una alta densidad de palabras clave con el propósito de posicionar más alto para ese término. Estos textos terminan resultando poco naturales para el lector, difíciles de leer, pero además pueden terminar siendo penalizados por los motores de búsqueda.

Esta técnica solía ser utilizada frecuentemente, sobre todo en pies de página conteniendo decenas de variaciones de palabras clave relevantes para un término de búsqueda.

Hoy es considerada una técnica black hat del SEO, y es evidente especialmente en textos cortos llenos de versiones diferentes de una misma palabra clave.

Puede ser fácil caer accidentalmente en una sobrecarga de palabras clave, por lo cual es importante ser prudente y estar atentos a los textos que se publican.

Consejos

Claro que queremos que nuestro contenido esté optimizado para determinados términos de búsqueda. Sin embargo, queremos que el contenido sea consumible y que atrape a nuestros lectores. Una densidad de palabras clave muy alta puede generar que el visitante decida abandonar la página en favor de tus competidores.

El mejor consejo (y el que Google no se cansa de repetir) es escribir para humanos, no para motores de búsqueda. Parece simple, pero si nos concentramos primero en escribir un texto que nosotros mismos leeríamos, comenzaríamos con una buena base. Utiliza lenguaje natural y escribe un texto de alta calidad.

Una vez tengamos un texto sólido, podemos trabajar en la densidad de palabras clave. Esto no quiere decir insertar tu palabra clave exacta aquí y allá. Usa variaciones de la palabra clave, sinónimos, prefijos, sufijos, plurales. Esta es una buena técnica que ayudará a posicionar el texto para el término de búsqueda que nos interesa, así como a evitar la sobrecarga de palabras clave. No te preocupes, los motores de búsqueda son lo suficientemente inteligentes como para darse cuenta.

¿Tu texto es demasiado corto como para aumentar la densidad de palabras clave? Haz el texto más largo de forma orgánica. Al aumentar la cantidad total de palabras, puedes permitirte agregar tu palabra clave más veces. Esto, claramente, siempre y cuando puedas estirar el texto y mantenerlo relevante. Investigar y hacer un borrador de antemano puede ser de utilidad.

Por último, lee y relee tu texto antes de publicarlo. Ponte en los zapatos del lector, asegúrate de que es un texto de calidad que tú leerías.